Enero Como Umbral Consciente
Enero no es un mes para apurarse.
Es un tiempo de orden y de pausa.
Un tiempo para afinar el olfato en los detalles,
ir un poco más a lo sutil,
sentir la breve brisa al caer el atardecer.
Enero como umbral consciente: ordenar, estudiar y elegir con profundidad
En el camino del bienestar y la aromaterapia consciente, enero se presenta como un tiempo privilegiado para detenerse, ordenar y volver a lo esencial.
Para mí, es un tiempo de orden. De revisar, de acomodar, de volver a lo esencial.
Tal vez porque cumplo años en enero, siempre lo viví como un umbral: no solo empieza un año, también se renueva una forma de estar y de elegir. Un momento propicio para detenerse un poco más, mirar con honestidad y decidir desde un lugar más consciente.
En un contexto donde todo invita a lo rápido y superficial —también dentro del mundo del bienestar y la aromaterapia— siento cada vez con más claridad la necesidad de volver al proceso, al estudio real y a la práctica sostenida.
Enero: pausa y reordenamiento vital
En enero todo sucede de un modo más pausado. No solo baja el ritmo externo: también se reordenan las ideas, las emociones y las sensaciones.
Hay una cualidad de mayor calma que atraviesa el cuerpo y la mente, y que invita naturalmente a revisar, acomodar y elegir con más conciencia.
Es un mes de umbral. No tanto para hacer, sino para observar. Para escuchar qué necesita ordenarse antes de volver a avanzar con mayor claridad.
La confusión actual
En este contexto, hay algo que hoy veo con mucha nitidez en mi rubro: una tendencia a aprender mucho, pero sin tomarse el tiempo necesario para procesar, experimentar e integrar., y eso para mi y para mi escuela es el eje fundamental.
Se buscan fórmulas rápidas, recetas cerradas, respuestas inmediatas. Pero se deja de lado lo más importante: el propio proceso de experimentación.
Faltan formaciones reales, con conocimiento profundo, con experiencias verdaderas, con acompañamiento continuo y seguimientos constantes.
Porque no se trata de hacer más, sino de hacer con conciencia, criterio y seguridad.
Mi postura sobre el estudio y la práctica
Para mí, estudiar implica un compromiso real. Significa formarse desde la ciencia, desde información confiable y actualizada, y desde una práctica indispensable.
La práctica es donde más se aprende. Podemos leer muchos libros y acumular información, pero si no hay integración con la vida real, ese conocimiento queda en el éter, desconectado del cuerpo y de la experiencia.
El estudio verdadero transforma cuando se vive, se prueba, se huele, se siente, se acompaña y se sostiene en el tiempo.
Un puente natural
Por eso concibo distintos espacios que responden a distintos momentos del camino.
Hay espacios de sostén y acompañamiento, donde la práctica cotidiana, el intercambio y la continuidad permiten integrar lo aprendido con calma y presencia.
Y hay caminos de formación profesional, más profundos y estructurados, para quienes sienten el llamado a asumir un compromiso mayor con el estudio, la responsabilidad, el emprendimiento y el servicio acompañar a otros dentro de la clinica consciente.
Enero, para mí, es el mes donde esas decisiones empiezan a tomar forma.
No todo se decide de inmediato, ni todo camino comienza con respuestas claras. A veces, lo más importante es permitirse la pausa, el orden interno y la escucha honesta.
Elegir con conciencia es también una forma de cuidado. Y enero, con su ritmo más lento y su energía de inicio, ofrece el terreno fértil para hacerlo.
Si sentís que este tiempo te invita a acompañarte con más conciencia, podés explorar con calma los espacios que hoy acompaño.
Algunos están pensados como sostén y práctica continua, para habitar el proceso día a día.
Otros, como caminos de formación profesional, para quienes sienten el llamado a un compromiso más profundo con el estudio y el servicio consciente.
Leer, informarte y sentir si resuena también es parte del proceso.
-
-
2 años
Etiquetado como aceites esenciales, aromaterapia clínica, aromaterapia verdadera